04/12/09

El Síndrome Simon

La mejor forma de hablar muchas veces es escuchar, más aún cuando no sabes qué decir:


EL MUNDO se ha psicologizado. Los psiquiatras nos hemos convertido en los médicos de cabecera. Recuerdo cuando yo tenía 12 o 13 años, que en el colegio me decían mis compañeros: «Tu padre es el doctor de los locos, qué terrible. ¿Cómo ha podido escoger esa especialidad?». Yo entonces no entendía nada y pensaba que los estudios que había elegido mi padre eran demasiado duros. En la actualidad, los psiquiatras hemos pasado de ser los doctores de los locos, de los nervios, de los que están mal de la cabeza, a ser los de la conducta, auténticos médicos de cabecera. En esa trayectoria se resume lo que ha ocurrido con la psiquiatría en los últimos 30 o 40 años en el mundo occidental.

Al mismo tiempo, estamos descubriendo enfermedades o trastornos psicológicos nuevos que no existían hace unos años. Citaré tres como ejemplo: la anorexia / bulimia, que es la obsesión por no engordar, sufrida como una tiranía contra la comida, siempre cerca de la báscula. Otro nuevo mal es el pánico de los profesores a dar clase en los colegios públicos: al haberse derrumbado el concepto de autoridad, por un lado, y al venir los alumnos asilvestrados de sus casas, el profesor tiene auténtico terror a dar clase ante la posibilidad de ser agredido física o, lo que es peor, psicológicamente. En tercer lugar quiero exponer el caso del síndrome de Simón, que también es relativamente reciente y que voy a tratar de definirlo de entrada y de especificarlo con detalle, de salida.

Se trata de un hombre, de 28 a 38 años aproximadamente, soltero o separado que pasa por soltero; inmaduro desde el punto de vista sentimental -solo quiere pasar un rato con las mujeres, en plural- divertirse y jugar como un donjuán que sale y entra. Pero no busca una mujer, sino que se busca sí mismo. Está obsesionado con el éxito -quiere triunfar, alcanzar una cota profesional alta y es capaz de sacrificarlo casi todo por esta subida de peldaños en su trabajo-. Y es finalmente un gran narcisista que se mira continuamente en el espejo. Se divide en cuatro modalidades de conducta.

1.-) Soltero. Para muchos la soltería es como un solar en el centro de una gran ciudad, que siempre puede venderse y que, a medida que pase el tiempo, se revaloriza. Tengo que hacer una crítica sobre este concepto: sólo quien es realmente libre es capaz de comprometerse. Perder la soltería por un amor fuerte, sólido, atrayente, sugestivo, indica vida, fuerza y capacidad de arriesgarse. Muchos de estos jóvenes parapetados detrás de ese estatus se exhiben frente a las chicas buscando mostrarse, desfilar por la pasarela de los que «están libres» y después que puje la que más fuerza tenga para llevarse el trofeo.

2.-) Inmaduro. Los sentimientos son estados de ánimo, positivos o negativos, que nos conducen a acercarnos o a alejarnos del objeto que aparece delante de nosotros. Son la vía regia de la afectividad, el camino trillado más frecuente. Voltaire era racionalista y Rousseau, sentimental. Leibniz decía que tout sentiment est la perception confuse de une verite, es decir, que todo sentimiento consiste en la percepción confusa de la verdad.

El sentimiento es la forma habitual y ordinaria de vivir los afectos. Son bloques informativos que nos orientan en la vida. Son una vía de conocimiento y un termómetro de nuestra vida privada. Son como un ordenador que evalúa y nos da la cuenta de resultados de nuestra vida y milagros, de nuestra afectividad. El principal sentimiento es el amor, que se abre en abanico, repleto de matices: amar, desear, querer, sentirse atraído, buscar, tener en la cabeza, necesitar, estar todo el día pensando en alguien� El análisis esta lleno de dificultades.

Tener madurez sentimental significa ser capaz de estar abierto a dar y recibir amor, a la posibilidad de descubrir otra persona a la que entregarle los papeles del tesoro escondido, dándose por entero a ella y elaborar un proyecto común. Enamorarse es crear una mitología privada con alguien. Hay dos notas esenciales: tener admiración y sentir una fuerte atracción. Es decirle a alguien: «No entiendo mi vida sin tí, eres parte fundamental de mi proyecto».

En el síndrome de Simón nos encontramos con una persona que puede tener una adecuada madurez profesional -ama su trabajo, lo cuida, lo cultiva-, pero que no tiene madurez afectiva: no sabe qué es el mundo sentimental, ni expresar sentimientos, ni que el amor es un trabajo de artesanía psicológica, desconoce que los sentimientos hay que trabajarlos con dedicación y esmero, porque si no se volatilizan. El inmaduro no sabe dar ni recibir amor y sobre todo no sabe cómo mantenerlo.

En estas características del paciente Simón asoma, emerge, salta y se levanta huracanado otro cuadro clínico que se desgaja de este y que remata la faena del siguiente modo: commiment panic syndrom, el síndrome del pánico a comprometerse con otra persona. Me decía un joven de 35 años que lleva saliendo dos años con una chica, de su mismo nivel sociocultural, que ella le había propuesto casarse después de esos dos años de andadura y él respondió: «He tenido ansiedad, pellizco gástrico, dificultad respiratoria, pellizco en la tripa y un gran miedo, porque yo creo que no estoy preparado y que lo que quiero es seguir por el momento así, hasta que pase el tiempo. No me veo en condiciones adecuadas para dar un paso tan serio».

Se han multiplicado los hombres que se adscriben a este terror al compromiso con otra persona. La sociedad actual ha ido fabricando cada vez más hombres inmaduros -que no mujeres-, que viven centrados en sus trabajos, en sus amigos, salir y entrar, algo de cultura y pasarlo bien. Son los tiempos que corren. La mujer sabe mucho más de los sentimientos que el hombre y quiere buscar un amor verdadero, auténtico, para siempre, pero se ha producido en los últimos tiempos lo que yo llamaría una cierta socialización de la inmadurez sentimental en el hombre, divertida y escandalosa, juguetona y dramática, banal y kafkiana. Esto es lo que hay.

3.-) Obsesionado con el éxito: La prioridad de esa persona es fundamentalmente encontrar una posición económica adecuada. Y sacrificarlo todo por ese objetivo. Hago una enmienda a la totalidad: es evidente que es importante trabajar el proyecto profesional, pero que ése sea el único elemento fundamental parece pobre, flaco, poco consistente. La parte tomada por el todo.

Hay otro factor escondido tras esta obsesión, que es el culto al cuerpo. Es algo que provoca en muchos casos una cierta fobia al tipo corporal propio e incluso a las partes faciales -a esto se le llama clínicamente dismorfofobia-. Esto lo saben bien los médicos de cirugía estética, pues buscan una intervención quirúrgica que palie esa impresión subjetiva.

4.-) Narcisista: el narciso es una planta exótica con hojas largas, estrechas y puntiagudas que crece en la cercanía de los lagos y se inclina como si se mirara en el espejo que el agua le ofrece. Plotino hablo del mito del narciso: cuidar tanto la fachada, la portada o la apariencia lleva a producir una idolatría de lo exterior.

Narcisista es el que tiene un amor y una preocupación desordenado hacia si mismo, y que vive en, por, si, sobre, tras la cima de una autoestima cada vez mas grande. El narcisista gira permanentemente sobre sí mismo, siempre preocupado por causar una buena impresión a la gente que le rodea y además reclamando elogios, admiración y reconocimiento. El patrón de conducta se vertebra en torno a la necesidad de reconocimiento por parte de la gente de su entorno.

DE ESTA secuencia descriptiva asoma el complejo de superioridad. Es un sentimiento que hace que ese sujeto se vea muy por encima de los que le rodean, hay una seguridad y una arrogancia enormes. El narcisista es vanidoso y sus afirmaciones pretenden siempre imponerse al resto. Se trata de una persona muy pagada de sí misma que necesita cada vez más elogios y todo le parece poco en ese sentido, pretenciosa, creída y petulante. Y cuando se le pregunta su opinión por alguien tiende a la descalificación inmediata y rotunda del otro. Los narcisistas suelen ser tipos hipermimados y superprotegidos. Están muy acostumbrados a recibirlo todo de palabra y de hecho, a no ser corregidos ni criticados por sus progenitores.

¿Qué criterios se siguen para diagnosticar a un narcisista? Representan un patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración, sufren falta de empatía con los demás, fantasías de éxitos ilimitados y son fátuos y engreídos. Siempre esperan recibir un trato de favor especial y si este no se da, decae su interés por esas personas.

Esta tetralogía -soltero, inmaduro, obsesivo y narcisista-, constituye una sinfonía de instrumentos desafinados, un tipo de hombre que ha construido su personalidad con unos materiales de poca solidez, pero que de lejos brilla, suena, asoma e interesa, aunque de cerca sea una modalidad nueva del hombre light, una versión de los albores del siglo XXI.

Lo psiquiatras somos perforadores de superficies, nos metemos debajo de la conducta para descubrir qué se esconde tras ella y desenmascarar a la persona para captarla en su realidad. Y en la otra cara de la moneda está la mujer soltera, sana y normal, que quiere encontrar un hombre adecuado, con el que compartir su vida, un amor para siempre, sin fecha de caducidad.

Veo cada vez más a muchas mujeres desencantadas ante este tipo de hombre, que me dicen lo siguiente: «Yo busco un tío que venga con los deberes hechos, no quiero un adolescente que tenga que educar como si fuera su madre». Este síndrome fue descrito por un médico americano, Mark Gorney, cirujano práctico.

Todos tenemos tres caras: lo que yo pienso que soy (autoconcepto), lo que otros piensan de mi (imagen) y lo que realmente soy (la verdad sobre mi mismo).

Enrique Rojas es catedrático de Psiquiatría y desarrolla su actividad docente en el Centro Universitario Villanueva de Madrid, adscrito a la Universidad Complutense.

14/11/09

Cuando todos saben lo que hacen


Creo que es importante, por no decir imprescindible, que cuando más de dos personas se unen, para hacer algo en común, sepan que si no buscan las mismas metas con los mismos medios, no llegarán a nada.

Antes venían y sabían que había que correr como perros, como perros de presa. Presionar cada balón, dejar de pensar en sus piernas y enseñar los dientes, enseñar las uñas, mostrar la "furia española". Como bien sabemos, siempre nos quedábamos en cuartos, por mala suerte o mal arbitraje. Pero bueno, nos conformábamos con la furia.

Dice Cruyff que sus delanteros no deben correr más de 15 metros, que sino están haciendo el idiota. También dijo que no entiende el empeño que hay en correr como locos, correr por correr, pues lo importante es estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. Ahora Cruyff, por lo visto, también ha decidido hacer el idiota, pero eso es otro tema.

Nunca escuché a un jugador reclamar un puesto en la Selección, decir que era su sueño desde niño. Ahora no, ahora todos olvidan sus ansiedades y presiones "nacionales". Ahora se rompen las rodillas por venir, pero cada uno de ellos sabe lo que hay que hacer. Juegan todos a lo mismo. Jugar sin mirar la bola, buscando a tus compañeros, recibo y paso, la suelto; si no vienen me voy, si vienen la suelto. Ante todo, lo importante es el equipo, y jugamos como juega el equipo.

Cruyff tiene mucho que ver, el olvido de la "furia" también, pero lo que más tiene que ver es que todos vienen y saben lo que hacen, juegan a lo mismo. Nadie necesita adaptarse.

¿Y lo mejor? Que nosotros, siempre gratis, disfrutamos con el "tiqui-taca", disfrutamos de la Selección

01/11/09

Publicidad

Pensar, escuchar, reír...hablar



Cuando se habla de publicidad rápidamente lo asociamos a los anuncios de televisión, pero en realidad es mucho más que eso.

Publicidad es lo que oyes cuando preguntas qué te pareció la película del otro día o como va tu coche

Publicidad es cuando te hablan de una ciudad lejana donde se come de maravilla o hay unas vistas increíbles. Publicidad es cuando te intentan convencer de que vayas a tal destino porque allí te encontrarás a ti mismo o porque allí te darás cuenta de lo que tienes.

Publicidad es cuando los medios adulan sin descanso a X y martirizan con editoriales a Y.

Publicidad es cuando hablamos de los demás, describiéndoles y clasificándoles a nuestro antojo. Publicidad que por cierto, describe muy bien cómo somos, de qué pie cojeamos o saltamos.

Publicidad es la parte que exteriorizamos de lo que pensamos o vivimos. Publicidad es cómo lo decimos y cómo lo contamos.

La publicidad es enseñar, dar a conocer, mostrar.

La publicidad es una cosa pero la realidad es otra. ¿Por qué? Porque la publicidad es un instante, un mensaje, y la realidad es mucho más compleja. La realidad se vive, la publicidad se consume.

Ya de paso, aprovecho, y aquí arriba, me hago publicidad.

28/10/09

Poco interesante


Hace tiempo que me llama la atención. Tampoco es raro, porque cada domingo o fiesta de guardar que nos sentamos frente al televisor, escuchamos de fondo la voz lastimosa y necesitada de un perro. Parece que llama la atención del vecindario, pero él no nos mira, sólo tiene ojos para la ventan que le encierra en el balcón. Es un perro solitario, un perro abandonado. Lo mejor es que cuando sus dueños vuelvan él no les mirará con ojos rencorosos o de desprecio, les recibirá a lametazos y con su mejor ladrido. Pocos haríamos eso, pocos hacen eso. Todos deberíamos ser perros.

Hace tiempo que el altavoz de mi ordenador anda a otra cosa. Cuando quieres ver los goles del chorreo que gustosos recibieron los del Madrid contra el Alcorcón, o quieres hablar por skype con un amigo, se empeña en cambiar la versión. Su versión solo contempla palabras agudas, pone voz de pitufo a todo lo que pasa por sus cables. Todos hemos sido mi altavoz alguna vez, reproduciendo todo lo que pasa ante nuestros ojos con voz de niño, con voz crítica y destructiva, cambiando la realidad a nuestro antojo, como si fuesemos dueños de ella.

Un altavoz y un perro, en principio nada más allá de lo normal. Pero todo lo que vemos nos tiene algo que decir, aunque en principio, sea poco interesante


coproducido por LCR

21/10/09

Liverpool y la ilusión




Hay ciudades que toca visitar. Unas veces porque tienes a un amigo de erasmus, otras porque estás enamorado de su equipo de fútbol y también puedes ir porque tu grupo favorito nació y tocó allí. En mi caso me animé por esas tres cosas.

Anfield. Sin su gente piensas que va a ser como tomarte una cerveza sin alcohol, que no te dice más que un zumo. La impresión por fuera es extraña: pegadas al estadio están las típicas casas inglesas con cristales rotos y persianas bajadas. Te adentras por el parking y ves la entrada de jugadores, no te dice más que la de tu colegio. El vestuario de los jugadores te dice menos que el de tu colegio. Pero te ponen la banda sonora que todos los jugadores escuchan antes de entrar al campo y bajas por el túnel tocando un poster donde se lee "This is Anfield", ves el estadio y se te ponen los pelos de punta. Luego te cuentan historias, sales y paseas por Stanley Park durante 5 minutos y ves al fondo el campo del equipo rival.

The Beatles. Son caras famosas, pero no se diferencian en nada a todas las que te puedes encontrar andando por las calles de Merseyside. Tocaban en un antro que olía igual de mal y estaba igual de sucio que cualquier otro.

Bangor es otra ciudad de gales, con sus castillos y pubs donde el olor a tabaco se ha sustituido por aroma a sudor.

Pero Anfield es EL estadio, donde juegan para la gente y donde solo existe la palabra "nosotros". Los Beatles el mejor grupo de la historia, el que la cambió y en el que se inspiran todos desde entonces. Bangor es una ciudad donde uno de verdad vive el ser un Erasmus.

Probablemente ni Anfield ni Los Beatles ni Bangor tuviesen nada, sino fuese por la ilusión de hacer las cosas bien, de ponerle ganas a lo que haces, de ser serio, de hacer grupo y querer pasar a la historia, aunque esta vaya a ser pequeña.

Alomejor Liverpool no tenía nada, pero a mí me hacía ilusión.

14/10/09

Por ahí está



Hoy Zapatero ha cruzado el charco. Hace unos años parecía imposible. No sólo lo parecía, sino que lo era, pues un pollo que se sienta cuando pasa tu bandera, o que te deja en la estacada en una guerra nada más aterrizar en la presidencia saltándose todas las normas, yo por lo menos no le invitaba a mi casa.

Los periódicos no hablan de otra cosa. Pero otra cosa es lo que pasa en la calle, que a la mayoría este encuentro nos da un poco igual. Cada vez "mola" menos Obama, ya con la apariencia de un buen vendedor de seguros, que en este caso nos ha vendido un mundo mejor.

Yo me he querido imaginar cómo fue esa reunión:

Sonrisas de rigor, saludos firmes, frases preparadas con las que parecer amigos de toda la vida, etc. Para darle güasa a la entrevista no pueden hablar directamente entre ellos, se tienen que apoyar en sus intérpretes. Así que el "buen rollo" que puedas transmitir también depende de como tenga el día la señora. Como muchas de las conversaciones basura, al principio soltar un "!Qué mal está todo¡" forma parte del ritual. Sobre las mujeres y las hijas no creo que Obama halla preguntado mucho, dicen que hablar sobre oscurantismo está mal visto. Luego nuestro presidente soltaría frases como " Hay que ver como está el mundo eh" o " ¿Así que el Nobel de la paz?" y Obama con su sonrisa de vendedor "Sí sí, ya ves" "Pues hoy he matado una avispa" No creo que diese para más, con la foto, todos contentos.

Lo bueno es que ahora ZP se va a solucionar lo de oriente próximo, un alivio.

30/09/09

Redes sociales



Cada día alucino más con Internet. Hace diez años no existía. Ahora puedes hacer la compra de la semana, planificar un viaje viendo las calles y calculando lo que tardas del albergue al aeropuerto en una ciudad extranjera, hablar gratis con un amigo de Erasmus en Sebastopol. Pero bueno, de eso supongo que hablaré otro día.

Hace ya tiempo que quería hablar de las redes sociales (facebook, tuenti, twitter,myspace, etc) A mi juicio, son sólo un intrumento. Del mismo modo que con un cuchillo puedes matar al vecino o cortar el pan los domingos, con las redes sociales puedes tirar tu tiempo o aprovecharlo.

Tienen muchas utilidades: puedes ver las fotos del viaje de unos amigos, chatear, email, compartir vídeos intersantes, y muchas más cosas.

Pero dentro de los usuarios, dentro de los que habitan éstas redes hay un poco de todo:

Hay quién, simplemente, no lo ve interesante.

Los jubilados, que intentar explicarles qué es facebook es complicado cuando algunos todavía no saben que los coches ya no vienen con pestillos

Están los que se niegan a pertenecer a ninguna, afirman que es de inmaduros, de cotillas y que no les aportan nada. Con aires de superioridad se alejan de las redes pues es más cool. Como está de moda y yo paso de la moda y tengo un espíritu transgesor no me apunto al carro.

Están los que nunca han visto una foto, nunca han cotilleado y sólo lo utilizan de vez en cuando, cuando la realidad es que se saben todas las fotos y conocen cada comentario y movimiento que sucede en su red.

Los hay que están en todos los fregaos, comentan todas las fotos y se pelean con sus correligionarios para ver quien se hace más dueño de la red y recibe más visitas.

Los que publican cada uno de sus movimientos del día y del fin de semana, las que deciden compartir su belleza con 100 fotos sólo del perfil bueno y con el traje de Chanel.

Pues eso, especies y especias para todos los gustos.

14/09/09

Política

Cada vez es más patético ver como la política consiste en decir lo mismo desde un sitio y de otro con las mismas palabras.

El arte de hablar y no decir nada.

El arte de crear problemas para solucionarlos.

El arte de distraer al aburrido.

El arte de aparentar.

El vídeo que adjuno, es la viva imagen, la viva imagen de los políticos del futuro.

13/09/09

Donde más duele


Los personajes públicos, por desgracia muchas veces, se mueven al antojo de lo que las altas esferas de los periódicos quieran de ti.

Pero forma parte del juego, a veces hablan mal de ti, otras te ponen a por las nubes. Unos lo hacen por convicción y no pocos por dinero.

Por eso, cuando quieren crucificar a alguien, manchar su nombre, arruinar su carrera, les atacan donde más duele.

En Italia lo están haciendo con Berlusconi, aunque parece que a él le parece un juego.

En EEUU es el pan de cada día. Dimiten gobernadores, fiscales, periodistas. El desprestigio de Bill Clinton fue de lo más sonado de su mandato.

A Pedro J le liaron una buena.

Me llama la atención.

En cambio en España no es lo frecuente. Se ataca más por temas de corrupción, y lo mejor de todo es que no suele tener mucho efecto ni electoral ni un claro desprestigio.

¿Por qué? Pues no lo sé, pero en España los pillos y ladrones son los que valen, los que timan y se aprovechan de los demás son envidiados más que despreciados.

Aun así, es donde más les duele.

09/09/09

Soy racista



Después de muchos años ocultándolo, mucho sufrimiento, no me importa afirmar que soy racista.

Odio a la gente que ni mira a los que piden algo para comer, y que si lo hacen es con desprecio, con aires de superioridad.

Odio a la gente que tacha a los demás por su color de piel, por pertenecer a una raza o a una religión, que les desprecia porque no han estudiado una carrera o porque viven en un barrio humilde, que no se quieren ni acercar porque tienen un pasado oscuro o un presente turbio.

Odio a los que buscan en sus amistades o compañías intereses personales, mirando sólo a su jodido ombligo.

Odio a los que se jactan de las desgracias ajenas por placer, por el placer de no ver durante un rato la viga que atraviesa su ojo.

Todos pertenecemos a veces a esa raza, y no deberíamos.

Por eso, soy racista.